Noviembre: mes de la felicidad

NOVIEMBRE: MES  DE LA FELICIDAD

La felicidad es un valor personal,  y es uno de los sentimientos más importantes para la humanidad. La encontramos en diversos momentos de nuestra vida y la mayoría de las veces desvaloramos su presencia.

Un objetivo importante dentro del desarrollo humano marca la felicidad como una meta, cuando en realidad es parte del proceso del mismo desarrollo. Iniciar un proyecto, concluir una meta u objetivo, arrancar un negocio, etc., no tiene mucho sentido si no somos felices. De que le sirve al hombre atiborrarse de cosas, si al final del día no es realmente feliz. La felicidad no depende de las circunstancias sociales, es una actitud en el día a día y un valor que se transmite de igual a igual.

En la actualidad los medios de comunicación nos bombardean con infinidad de estereotipos y en ese afán por ser como aquella persona del anuncio, inconscientemente adquirimos cosas que brindan solo “alegrías”, pero no una felicidad real. Felicidad y alegría se confunden y la realidad es que la alegría es pasajera y la felicidad debiera ser permanente.

Todas las decisiones que se toman en la vida, contribuyen de manera positiva o negativa en la tan anhelada felicidad. Tal vez este sea el momento de que se detenga y analice si verdaderamente se siente feliz y si esa felicidad la ha transmitido a su familia, llámense padres, hermanos, esposa e hijos y de qué forma lo ha hecho.

La felicidad es un valor que se debe fomentar en los niños desde la más temprana infancia, esto les proporcionara seguridad y un bienestar innato en sus vidas.

 El tren del saber le comparte algunos tips que pudieran ser de utilidad para fomentar este valor en la vida  familiar.

*En artículos anteriores se ha hecho énfasis sobre la importancia de ser ejemplo vivo de lo que se predica, hay que evitar ser incongruente entre lo que dice y se hace. Ya que regularmente se les envía un doble mensaje a los pequeños y esto pudiera volverse muy conveniente para ellos en determinados momentos de sus vidas y terminar siendo algo no tan favorable a la hora de interactuar en sociedad. Como obligar a alguien a sonreír  fingiendo que no pasa nada, cuando lo mejor es enseñarle a identificar cada una de sus emociones y ponerle nombre.

*La felicidad como otros valores personales, morales o universales, se aprende en casa. La familia es indudablemente es el primer entorno social que es guía para el desarrollo de todo ser. Un niño será feliz si tiene una familia que le quiere, le cuida y le respeta.

*Es primordial que usted como padre de familia garantice un ambiente sano y libre de violencia, en el que sus hijos se sientan protegidos y lo que es más importante aún, que se sientan amados y valorados.

*Evite ponerle etiquetas a sus hijos, las palabras tiene un poder poderoso y destructivo en la valía de un  niño. Decirle  “eres un tonto”, “inútil”, “torpe”, “cochino”, “no sirves para nada” marcará una pauta en su estado anímico que reflejará indudablemente en el trayecto de su existencia.

*Hay otros valores que ayudan a que un ser se sienta feliz como la confianza, la bondad, la amabilidad, la solidaridad, pero para llegar a esos puntos en el desarrollo de un niño se necesita ser ejemplo.  Motive a sus hijos a vivir toda la gama de valores que existe y vívalos en carne propia para que sea el ejemplo que arrastra. Que mejor prueba de amor, que darse en vida  los suyos.

*Enseñe a sus hijos sobre el ser positivo, esto les brindará seguridad en las adversidades de la vida. Ayúdeles a identificar sus emociones y a expresarlas, es una forma de iniciar con el autoconocimiento. Identifico mis emociones y aprendo a conocerme.

*Evite llenar vacíos con cosas materiales que traen consigo alegrías pasajeras, nada hay como dedicar 60 minutos de calidad con algún juego de mesa, un memorama, una tarde de té, o una carrera de coches en el patio.

Los niños no son el futuro de este bello país, son el presente. Motive  a que  sientan plenitud en sus pequeños mundos.

Le deseo una vida plena y  jamás olvide que con amor, todo será posible.

Lic. Psic. María Esther González Alvarado.

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