Noviembre, mes de la igualdad.

NOVIEMBRE: MES DE LA IGUALDAD

La igualdad es un principio que no apunta a eliminar la diversidad que pueda existir entre los hombres, sino a otorgarles los mismos derechos básicos.  Es, además de un principio, uno de los ideales de toda sociedad moderna (Construyendo Valores., Org. Nal. Educativa).

Remontándonos un poco  en la historia, como dato cultural, la desigualdad ha estado presente desde el principio de los tiempos, y los pueblos han mantenido una lucha constante contra ella aunque en muy pocas ocasiones consiguieron la igualdad propuesta, y fue durante la Revolución Francesa,   cuando se alcanzó su integridad como concepto y empezó a ser un valor defendido globalmente, representado en el lema: “Libertad, igualdad y fraternidad”.

La inclusión de esta palabra en la frase fue a causa de que en 1789, el Tercer Estado (el pueblo) se rebeló contra la nobleza y el clero, que exigían un aumento de los impuestos. Los diputados del Tercer Estado se unieron formando la Asamblea Constituyente, y redactaron importantes documentos políticos que abolían los privilegios señoriales buscando la igualdad, el 27 de agosto de ese año la asamblea publico la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, antecedente de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, buscando el reconocimiento mundial de este valor.

Durante la Historia se han violado constantemente los Derechos Humanos, es decir, que este valor no ha sido respetado, causándose por ello grandes y numerosas desgracias a nivel universal, como las conquistas, el sometimiento de pueblos, la esclavitud…

 Hablar de igualdad es hablar de un trato idéntico, sin que medie algún tipo de diferencia  ya sea de sexo, de raza, de  credo o por condición socioeconómica, física, mental, intelectual o de cualquier índole.  La sociedad se encuentra inmersa en un constante conflicto a causa de las diferencias que esta misma se empeña en seguir marcando con el paso de los años, está sumergida en la banalidad de constantes estereotipos y conceptos que la llevan de la mano a la desigualdad, pese  a la existencia de diversas instituciones que se encargan de promover la no discriminación y la igualdad entre pueblos y naciones.

Igualdad, es la condición natural que todos tenemos, podemos mirarnos los unos a los otros con muchas diferencias, pero en realidad iguales, con los mismos derechos y oportunidades. Para la ley todos somos o deberíamos de ser iguales, valer lo mismo incluso entre nosotros mismos. 

La igualdad como valor debe cultivarse y mantenerse en casa siempre, recordando que la familia es la base de toda sociedad.  Promovamos pues este bello valor empezando con un buen trato hacia los hijos que son el reflejo constante de sus hogares. 

La familia juega un papel muy importante en el desarrollo de todo individuo, como padres de familia la influencia que se ejerce durante la crianza de los hijos es magna, todo mensaje enviado de manera consciente o inconsciente quedará grabada en su vida y será parte de su día a día convirtiéndose por ende una manera de ser y ver la vida misma.

Al educar con igualdad a los niños(as) los mensajes que  se   compartan con ellos deberán contener en lo menos estereotipos que repriman sus emociones o que influyan de alguna manera en hacerles sentir incapaces de realizar determinadas actividades por estar determinadas culturalmente para un solo género.

El objetivo que toda familia debiese tener a la hora de educar y formar a los niños desde su primera infancia debiera ser en base a valores y pautas socioculturales, por lo que educar a los niños en respeto hacia los demás deberá incluir antes el respeto hacia su propia persona propiciando el autocuidado, el ejemplo en esta práctica será importante ya que las normas de la sociedad empiezan desde uno mismo y por lo tanto los adultos debieran ser los primeros en marcarlas, recuerde que el ejemplo arrastra.

Para propiciar la práctica de la igualdad tal vez usted podría:

*Reforzar y alentar lo positivo de los más pequeños.

*Dejar de lado “etiquetas” destructivas y sexistas. Este leguaje negativo provoca poca seguridad, aumento de la culpabilidad y baja autoestima.

*Aceptar la individualidad de cada hijo, permitiéndoles ser ellos mismos.

*Educar a los niños a través del ejemplo.

*Poner límites con respeto. Esto es haciéndolo sin gritos ni de manera desproporcionada. Poner límites a conductas agresivas valorando sus propuestas y pensamientos.

*En cuanto a los estereotipos del hogar: se deben enseñar las tareas a los hijos y a las hijas y rotarlas entre todos los integrantes de la familia.

*Educar desde el amor, la creatividad, la paciencia y desde la madurez y dejar de lado la educación autoritaria y caprichosa.

“Con amor todo es posible.”

Lic. Psic. María Esther Gonzalez Alvarado.

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